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Ricardo Chasoy nació en 1988 en la comunidad Inga del Putumayo colombiano, comunidad que proviene del pueblo Inca del Perú. Heredó los conocimientos ancestrales transmitidos de su abuelo Benito Chasoy desde la edad temprana de 9 años.

Más tarde se consagró como médico tradicional y actualmente comparte el sagrado remedio Yagé (ayahuasca), cocinado por él mismo en el bajo Putumayo en donde vive junto a su esposa Wendy e hijos. Es un pionero en el rescate de las plantas medicinales que están en peligro de desaparecer debido al desconocimiento de sus propiedades curativas por parte de los colonos.

Su compromiso es con la vida, con la “madre naturaleza” como él le llama y está dedicado a comprar selva para protegerla de las explotaciones foráneas.

Es un ser humano que se dedica al autoconocimiento y al conocimiento universal. Toma la sagrada planta Yagé como sus ancestros le enseñaron y la manera en que preserva estos conocimientos es a través de mitos y leyendas, las mismas que son contadas por él durante la ceremonia alrededor del fuego. Estas historias contienen enseñanzas de vida, misterios de la creación, principios y leyes del universo, y conjuros de sanación.

Él también recibe a todo aquel que sienta el llamado de ir a la selva para conectarse con la madre naturaleza, y sobre todo el que quiera estudiar la ciencia del Yagé. Cabe mencionar que, para estudiar la ciencia del Yagé, es preciso primero sanar nuestras heridas más profundas y estar libres de estas ataduras, porque el estudio de esta ciencia requiere total atención sin lugar para dudar y el máximo poder de observación, no solo sobre nuestra propia vida, sino sobre la propia existencia.

Taita Ricardo Chasoy dedica su tiempo al perfeccionamiento en el cocinado de la medicina, al continuo aprendizaje de su ciencia y transmitiendo su sabiduría por distintas ciudades de su natal Colombia y países vecinos como Ecuador, Panamá, Costa Rica y México.

Ha decidido llevar la medicina de la selva a la ciudad, no solo para ayudar a los “muertos” (nos llama así porque vivimos como máquinas, desconectados de la madre), sino también para recaudar recursos que le permitan proteger el mayor territorio de selva que pueda. Las riberas del Putumayo Bajo, en donde vive con su familia, han sido invadidas por empresas que chupan la sangre a la madre de todas las formas posibles, dejando un desierto a su paso. Tanto animales como humanos se quedan sin un hogar, sin aire, sin alimentos, sin agua etc.

El Yagé (Ayahuasca) que trae Taita Richard es bien potente y definitivo, recomendable para quien mantenga un compromiso decisivo, una total entrega y una voluntad que sobrepase cualquier duda, requisitos no siempre presentes cuando falta un propósito de vida o cuando la razón para tomar es mera curiosidad. Esta medicina, una vez que entra en el cuerpo, es mejor asimilada a través de un profundo silencio y quietud total, pues cualquier distracción o desarmonía en los movimientos corporales puede embocar en un proceso catártico, en cuyo caso se sugiere calma y escuchar las instrucciones dadas por el taita.

Autores: Mercedes Andino y Sergio Velásquez